Viajes, congresos, regalos: ¿Cómo es la relación entre médicos y laboratorios en Chile?

El informe preliminar “Estudio de Mercado sobre Medicamentos” realizado por la Fiscalía Nacional Económica (FNE) reveló que una de las situaciones que dan origen a los problemas de relación entre médicos-farmacéuticas y pacientes es la falta de una institución seria, independiente y de fácil acceso que informe a médicos y pacientes sobre los últimos medicamentos aprobados, interacciones y alertas.

El paciente posee información limitada respecto de los medicamentos, reconoce el informe, y por lo tanto, “cede la elección del medicamento al agente (médico) para que tome la decisión por él”. “Luego, el médico escoge el medicamento que más utilidad le reporta a él, que puede no ser el que más beneficios le reporta al paciente, en términos económicos, por ejemplo”, continúa el texto.

Cristóbal Cuadrado, académico de la U. de Chile y parte del directorio de la ONG “Médicos sin Marca”, señala que “no existe ninguna fuente pública e imparcial de información con respecto a los nuevos productos disponibles, ni para médicos ni para pacientes” y es lo que permite que gran parte de las actividades educacionales médicas como congresos científicos, sean auspiciados por la industria farmacéutica. En estos casos, la industria incide y dirige la información al manejar la lista de expositores y el programa del congreso, por ejemplo.

Es que cuando se habla de la relación entre médicos y farmacéuticas, dice Cuadrado, no hay que imaginarse que llega una persona con un maletín y lo deja encima de la mesa del médico. La persuasión según él es sutil, pequeños regalos, un café, una visita, una cena, una conversación que se da en una relación de amistad que estable el visitador médico con el profesional de la salud. “El tema es complejo pero está identificado hace tiempo. El problema es que no hay voluntad política para resolverlo”, añade el académico de la U. de Chile.

En los países desarrollados, este tipo de relación está regulada por ley, con multas altísimas y un registro de información abierto a toda la comunidad, por lo tanto, cualquier persona podría saber si un médico ha participado en un curso financiado por un laboratorio, por ejemplo.

Acuerdo

Hace dos años, la Cámara de Innovación Farmacéutica (CIF), que agrupa a los principales laboratorios del país, y el Colegio Médico firmaron un acuerdo para eliminar los posibles conflictos de interés entre a industria farmacéutica de innovación y los profesionales médicos “por la vía de evitar transferencias de valor personal y privilegiar las relaciones de carácter institucional”.

Según este documento, la invitación a congresos organizados por terceros (nacionales o internacionales), el financiamiento de pasajes, estadía en hoteles, almuerzos, desayunos y regalos estaban excluidos de las actividades posibles de realizar por los socios de la CIF.

Rodrigo Salinas, miembro del Tribunal Nacional Ética del Colegio Médico de Chile (Colmed), dice que no se ha evaluado formalmente en la práctica el funcionamiento de este acuerdo y que “la falta de publicidad de las interacciones entre la industria y los médicos hace imposible evaluar el cumplimiento”.

Cuadrado. coincide. Según él, no existe un mecanismo formal de fiscalización del acuerdo y al final, todo queda solo en las buenas intenciones.

La vicepresidenta ejecutiva de la CIF, Mariela Formas, explica que para los laboratorios que son parte de esta agrupación, “el único objetivo de las relaciones con los profesionales médicos es exclusivamente contribuir a la educación médica y a la difusión de conocimientos asociados a las nuevas terapias que benefician la salud de los pacientes”. Este proceso de educación continua se realiza, por ejemplo, en congresos médicos de especialidades, en espacios destinados a que la industria farmacéutica innovadora pueda comunicar las novedades terapéuticas.

José Manuel Cousiño, químico farmacéutico y académico de Legislación Farmacéutica y Bioética de la Facultad de Medicina y Ciencia de la Universidad San Sebastián participó del acuerdo de 2017. Hoy se declara “un decepcionado profundo de los códigos de ética entre la industria farmacéutica y el cuerpo médico, no hay resultado ni en los medicamentos OTC venta directa y también tengo la impresión (no la certeza) que muchas cosas no han caminado en el acuerdo entre CIF y el Colegio Médico.

Su esperanza es que en Chile, ocurra lo mismo que en Estados Unidos. “En este país, la autoridad se aburrió de los códigos de ética y los juramentos de médicos y laboratorios de portarse bien y echaron a andar aparato regulatorio severísimos con penas cárcel y altas multas para sancionar a quienes fallen a la moral y a la ética en relación a los medicamentos”, cuenta.

¿Quién informa y actualiza?

En la práctica, hoy los pacientes no tienen cómo informarse y los médicos aprovechan las instancias de educación continua y actualización que ofrecen los laboratorios.

Pero, ¿quién debiera asumir ese rol? Según Cuadrado y Salinas, en lo que respecta a información a médicos y pacientes, quien debiera asumir es el Instituto de Salud Pública de Chile (ISP) ya que son ellos los encargados de generar los registros y tener la información de los medicamentos. “Esta responsabilidad debiera recaer en quienes son guardianes de la fe pública, respecto de la validez científica de la información que manejan los médicos. Estos son las Sociedades Científicas (siempre y cuando no tengan nexos con la industria que generen conflictos de intereses) y el Estado, que debiera mantener un Vademecum (un manual de medicamentos) actualizado, a partir de la información que recoge el ISP”, señala el representante del Colegio Médico.

Salinas plantea que el ISP debiera funcionar como lo hace la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA, su sigla en inglés), generando alertas de medicamentos aprobados, interacciones y suspensiones por reacciones adversas. Según él, gracias a los medios electrónicos de los que hoy se dispones “es fácil de implementar”.

Sobre la formación continua de los médicos, Salinas dice que “no es responsabilidad de la industria la educación médica continua; el rol de los visitadores médicos es de agentes comerciales y eso debe ser transparente para que no se les malentienda”.

Según Cuadrado, son las universidades y las sociedades médicas las llamadas a seguir capacitando a los médicos cuando éstos egresan de su especialidad. “Es necesario general un modelo de financiamiento de la educación médica que debiera ser soportada por los propios profesionales de sal salud pero también por sus empleadores que permita resguardar que los contenidos no se vean influidos por intereses secundarios”, dice el representante de “Médicos sin Marca”.

Ley de Fármacos II

Hoy en Chile no existe legislación que regule la relación entre médicos y laboratorios.

La Ley de Fármacos II, dice Cuadrado, incluía un articulado que prohibía la visita médica, pero fue rechazado en la Cámara de Diputados por lo que esperan que cuando se inicie la discusión en la Comisión Mixta, se pueda reincorporar.

La vicepresidenta ejecutiva de la CIF, Mariela Formas, reconoce que la interacción entre representantes de la industria y el cuerpo médico y las diversas organizaciones del ámbito de la salud, representa un desafío; desafío por el cual suscribieron el acuerdo en 2017, pero también están conscientes que “es necesario ir un paso más allá y regular la actividad de la visita médica a nivel nacional”.

“Como Cámara, proponemos facultar por ley la posibilidad de dictar un reglamento que establezca estrictas condiciones para la interacción entre los laboratorios y los distintos actores del ámbito de la salud, con el objetivo de regular claramente aspectos de promoción médica, transferencias de valor, conflicto de interés y visita médica. Se debe regular y transparentar la relación entre el cuerpo médico y la industria, para asegurar las buenas prácticas que benefician al paciente y al sistema de salud”, indica Formas.

Fuente: https://www.latercera.com

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